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lunes, 31 de mayo de 2010

Negocios en Internet: ¿qué hacer para que le compren?

Probablemente uno de los sueños de muchos emprendedores es ser exitoso haciendo negocios por medio de Internet.

Bajas barreras de entrada, un sobrino que “la rompe” dispuesto a ayudar, intercambios comerciales sin límites geográficos (al menos en teoría), la mística de Internet y miles de millones de consumidores buscando productos y servicios, son algunas de la razones para llevar una idea de negocios a Internet.

Sin embargo, micro emprendedores no son los únicos en apostar a la red de redes.

Empresas establecidas con sus comercios de ladrillos, nuevos emprendimientos enteramente virtuales, profesionales liberales, entre otros muchos, quieren aprovechar el enorme potencial de ventas que Internet tiene o aparenta tener.

En Brasil, donde vivo, el panorama para 2010 es muy optimista.

Según e-bit, empresa de monitoreo de comercio electrónico, en 2009 las ventas por medio de Internet presentaron un crecimiento de 30% en relación al año 2008, alcanzando un volumen de negocios equivalente a 6.000 millones de dólares. Algo más de 17 millones de personas no salieron de sus domicilios para comprar.

Este escenario podría hacernos pensar que hacer negocios en Internet funciona como un “gold rush”, esto es, hay que tener una pala, cavar y sacar oro de inmediato y en grandes cantidades.

Sin embargo no es exactamente así. Vender en Internet no es un negocio fácil.

Según el proveedor de servicios de análisis FireClick (ver www.FireClick.com) que publica los datos online, el abandono del carrito de compra en tiendas virtuales, varía alrededor del 73% al 74% en promedio en EEUU.

Esto es, casi 3 de cada 4 personas no completan su compra en Internet.

En Brasil, la tasa de conversión de clientes está, en promedio, por debajo del 2%. Para que 1 cliente compre es necesario que 50 personas visiten el sitio. Y esto en el mejor de los casos.

Por el contrario, las tiendas físicas son mucho más eficientes haciendo que quien entra por la puerta compre. Por ejemplo, no es difícil conseguir que de cada 2 personas que entran al negocio, al menos 1 compre.

Una de las factores que explican esta enorme disparidad de desempeño entre los negocios de ladrillos y los de bytes es la naturaleza social del acto de comprar y de vender.

Comprar y vender siempre involucró un proceso intenso de interacción entre las dos partes involucradas.

Cuando un consumidor entra por la puerta de un negocio físico, los vendedores competentes son capaces de identificar perfil de compra, intereses, necesidades y, durante la conversación, ajustar la oferta a la demanda, resolver dudas, aportar información ajustada a la modalidad de toma de decisiones del potencial comprador. Se genera confianza y credibilidad.

Como resultado de este proceso más o menos explícito de negociación, la eficiencia de un comercio físico en términos de ventas por cantidad de visitantes, es muy superior al de un negocio virtual.

Comprar por medio de Internet es un proceso solitario, por lo menos con la tecnología disponible hasta ahora. El cliente interactúa con un contenido de texto, de imágenes, incluso en video. No existen vendedores de carne y hueso.



Desde el mismo momento en que entra en el sitio web o cualquiera sea el escenario virtual (blog, landing page, etc), el consumidor necesita encontrar la respuesta a dos preguntas.

El contenido del sitio web y su configuración deberán ser capaces de responderlas.

Primera pregunta: ¿Lo que necesito está aquí?

Parece obvio. Quien llega a un lugar virtual necesita saber si lo que necesita está allí. Lo mismo pasa con un negocio físico, solo que, recordemos, en Internet, el consumidor va a tener que arreglárselas solo.

Amazon.com tiene, al momento de escribir este post, 27.548.406 millones de libros. Tienda Inglesa tiene más de 20.000 artículos en su sitio web. Zappos.com tiene 70.163 modelos de zapatos. Y ninguno de los tres tiene una persona en-vivo para ayudar al consumidor.

¿Cómo los consumidores deciden lo que van a comprar?

Recordemos que la fase de decisión de compra está compuesta de 4 procesos: búsqueda, comparación, obtener detalles y personalización.

La mayoría abrumadora de los negocios virtuales no ayuda al consumidor en esta fase. El consumidor frustrado, no encuentra lo que quiere y, simplemente, hace click y se va.

En la tabla abajo podemos concluir que más de 6 de cada 10 visitantes no va más allá de la primera o segunda página.



Los pocos “afortunados” consumidores que encuentran lo que quieren se hacen una segunda pregunta, no menos importante:

Segunda pregunta: Ahora que encontré lo que quiero, ¿por qué debería comprarlo aquí?

Esta pregunta esconde un principio frecuentemente olvidado:

Encontrar la mejor solución y encontrar el mejor proveedor para esa solución son dos decisiones in-de-pen-dien-tes.

Eso explica el altísimo porcentaje de abandono del carrito de compras.

En la base de este comportamiento está la necesidad de seguridad del comprador.

Variables como la marca, la inversión previa en tiempo realizada por el consumidor para encontrar la primera respuesta, la solución “total”, la presencia de reductores de riesgo y la validación o prueba social son parte del mix para convencer al consumidor a pasar a la acción de compra.




¿Por qué los empresarios, en general, fracasan en convertir a sus tiendas virtuales en negocios prósperos?

Entre muchas razones voy a destacar una.

Hasta la llegada de Internet, el proceso dominante en una transacción de compra/venta era el proceso de vender. Lo importante, en un mundo con pocas informaciones y escasas opciones de compra, era saber vender.

El cliente no compraba. El comercio le vendía.

Internet puso el poder del lado de consumidor. Hoy el proceso que es necesario entender y dominar es el proceso de cómo un ser humano compra en un contexto virtual. Esto es, cómo nuestro sitio web ayuda al consumidor a encontrar las dos respuestas que necesita.

No hacerlo tiene como consecuencia asegurarse bajas tasas de conversión en los negocios virtuales.

lunes, 22 de febrero de 2010

¿Dónde está el dinero?

Crónica brasileña de un cambio en el ecosistema de negocios.

  • Noche del 20 de febrero de 2010, en Rio de Janeiro, en el Centro Cultural Carioca. Mujeres fuera del estándar, esto es “gorditas-gorditas”. Clientes con cámaras filmando y fotografiando sus mesas con chopp y amigos (el orden importa).
  • Empresas como Coca-Cola, Nestlé, Nokia, Procter & Gamble con antropólogos “viviendo” dentro de las favelas, con proyectos de estudio de mercado de largo plazo.
  • Bancos que cambian sus modelos de negocios para prestar dinero, no sólo a individuos como siempre, sino a grupos.
  • Empresas revisando su modelo de fabricación de muebles.
  • En 2008, dejaron de comprar extracto de tomate 733 mil hogares y jugos en polvo, 289.000 hogares. Y pasaron a comprar tuco pronto 538.000 hogares y jugo pronto en lata 125.000 hogares. (fuente IBGE).

¿Cuál es la lógica que une todos estos hechos?


La ascensión de más de casi 30 millones de brasileños de las clases D y E a la clase C. Esto es, 30 millones de personas cuyo ingreso no les permitía endeudarse y sólo consumían lo básico para sobrevivir y que, progresivamente, tienen ahora un excedente en sus bolsillos que, sumado, supone un consumo anual de 620 mil millones de reales.


¿Sorprendido? Sin embargo, este fenómeno no es exclusivo de Brasil.


En 2007 fue realizado un estudio llamado “The Next 4 Billion – Market Size and Business Strategy at the Base os the Pyramid” (“Los Siguientes 4 mil millones. Tamaño del mercado y estrategia de negocios en la base de la pirámide”, International Finance Corporation). Y hasta fue acuñada una nueva expresión: B24B, o, traducido, negocios para 4 billones de personas que se encuentran en la Base de la Pirámide (BoP).


En Brasil, las causas de este “tsunami do bem” en la economía han sido la baja inflación, políticas de crédito para los pobres, aumento del salario mínimo, transferencia para los jubilados y programas gubernamentales de inclusión.


La plata está ahí, pero…, este nuevo escenario genera y demanda a los empresarios un nuevo desafío, pues estas personas que ahora consumen, tienen modelos comportamentales y culturales muy diferentes a quienes pertenecen a las clases A o B.


Existe un nuevo ecosistema de negocios para el cual son necesarios nuevos modelos de negocios (vea la referencia a los bancos más arriba), nuevos modelos de marketing y nuevos modelos de comunicación.


Dos ejemplos para ilustrar.

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Juan vive con su compañera en una casa de 3 pisos en la “favela”. Como esa casa fue hecha en un área sin lotes, la forma del terreno pequeñísimo e irregular impone formas no rectangulares a las habitaciones. Por eso Juan duerme en un colchón en el piso y su compañera en una cama de soltera. Por más que han buscado no han encontrado en los comercios una cama que se ajuste a sus necesidades. ¿La solución? Un carpintero está haciendo una cama ajustada a las dimensiones y forma del cuarto.

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También la industria de la moda enfrenta desafíos.

Los modelos corporales de referencia para las consumidoras de la clase C, que ya suma en Brasil, 91 millones de personas, no son aquellas modelos ultra- delgadas que son referencia para las clases A y B. Como indiqué al principio de esta crónica las mujeres de la clase C se asumen como son, y sin son gorditas, pues se asumen gorditas. Si pretendemos venderles ropas estándar el dinero permanecerá en el bolsillo de las consumidoras.

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Este nuevo ecosistema tiene enormes consecuencias para las empresas, algunas de las cuales han cometido errores monumentales en su aproximación a este mercado.


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En una visita a la periferia, el presidente de una industria fabricante de detergentes quiso saber por qué el ama de casa no usaba su marca de jabón en polvo.


La mujer respondió con una pregunta: “¿Usted lavo ropa alguna vez?”

El ejecutivo sólo había visto el producto en acción en el laboratorio y delante de su evidente falta de experiencia práctica, ella dijo: “Su marca no hace espuma.”

Al salir de la casa, el presidente le dice casi confidencialmente a quien lo acompañaba: “Y yo que gasté un millón de dólares en investigación para sacarle la espuma de la fórmula del jabón.”

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El aumento de consumo en la Base de la Pirámide sucede porque las personas pasaron a tener un ingreso mayor. Este ingreso provoca en un primer momento, el establecimiento de un nuevo nivel de consumo, el cual comienza por la compra de productos que las personas no tenían (una heladera, por ejemplo). En un segundo momento, son hechas compras de productos de mejor calidad y, consecuentemente, de precio más alto (salsa de tomate y tuco pronto o la mención a los jugos, más arriba).


¿Y la comunicación empresarial, cómo es impactada?


Según André Torretta, colega Director de la agencia “A Ponte Estratégia”, especializada en BoP, en Brasil, a causa del 74% de analfabetismo funcional de la población es preciso trabajar con un número reducido de palabras y en la tv abierta o por cable, películas sin doblaje, no tienen éxito.


O sea, la plata está, pero habrá que ser creativo y tener osadía para hacerse de ella. Para mirar con otros ojos ese nuevo ecosistema, consideremos los siguientes 7 mitos de la nueva clase media brasileña:


Mito #01 - Sólo piensan en precios bajos.

Mito #02 – En los supermercados sólo compran artículos de la canasta básica.

Mito #03 – No tienen dinero para diversión.

Mito #04 – La propaganda solo funciona con los ídolos del momento.

Mito #05 – Quieren mudarse fuera de la favela.

Mito #06 –No se conectan a Internet.

Mito #07 – No pagan sus cuentas.


¿Y en Uruguay, cómo estamos?

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Escuche y vea aquí mi conferencia virtual grabada, "Riqueza en la Base de la Pirámide: el caso brasileño" (1h y 42min)

sábado, 28 de noviembre de 2009

Planificando el 2010: el éxito está en la mirada.

El 2 de enero de cada año era mi fecha favorita para hacer “borrón y cuenta nueva” o para “pasar una raya” y comenzar de nuevo. Sin culpas.

Dije y digo “era”.
La velocidad de los cambios que la digitalización de la información, del conocimiento y de la cultura y especialmente cómo éstos son producidos e intercambiados, imponen, desde algunos años, la revisión de nuestros objetivos empresariales, profesionales y claro, personales, con una frecuencia mucho mayor que la acostumbrada. Y algo más, cualitativamente muy importante: planificar bajo otros supuestos, mirar de otra manera.

La modernidad es “líquida” afirma el sociólogo polaco Zigmunt Bauman y las creencias que imperaron en el Siglo XX bajo las cuales podíamos hacer una razonable previsión anual, se han derretido, abriendo paso a nuevos supuestos que, como los líquidos, “desbordan”, “inundan”, “gotean”, son “filtrados”, “destilados”, se “escurren” de las manos.

Cada emprendimiento tiene por detrás un sistema de convicciones o supuestos – por lo menos tan importante como el sistema de contable o el sistema de autoridad. Cuando una sociedad es impactada por una ola de cambios tecnológicos es frecuentemente forzada a revisar y también a cambiar sus convicciones.

Como decía Alvin Toffler en “La empresa flexible”, cambios tales como la píldora anticonceptiva, los computadores, Internet, el clonado de seres vivos, las células tronco, la tv por cable, la comunicación móvil, mp3, entre otros, todo esto acarrea cuestiones nuevas, involucrando la responsabilidad paterna, la privacidad, los derechos de autor, la pornografía y el racismo, por ejemplo.

Usted y su empresa quizás descubran, si es que ya no lo hicieron, que su sistema de convicciones se tornó impropio para las nuevas condiciones y que su próxima revisión de metas, estrategias y planificación quizás amerite - además de ser realizada en plazos cada vez más cortos, una reflexión sobre sus convicciones personales, profesionales y/o empresariales.

Veamos cómo han cambiado los supuestos que influyen sobre nuestras decisiones sin que muchas veces tengamos conciencia de ello.

Fuente: Toffer, Alvin - “La empresa flexible”

Con toda razón, usted puede pensar que ya conocía estos cambios.
De todas formas, ¿ya reflexionó en relación a las consecuencias en su negocio de este cambio de supuestos?

Sin entrar en los detalles de estas transformaciones, cinco son las áreas de impacto en la sociedad que deberán ser consideradas por sus consecuencias en los negocios, cualquiera sea el tamaño de su proyecto: cómo producimos, cómo nos organizamos, cómo estructuramos nuestra familia, los valores y la distribución del poder.

¿Bajo qué convicciones realizará mañana, bien antes del 2 de enero, su planificación para el próximo mes?

Para profundizar en este tema, podrá acceder sin costos a la grabación de la conferencia online en video de Jorge Aldrovandi: “5 historias empresariales para re-pensar su negocio”. Asista aquí: www.bit.ly/5historias

Jorge Aldroavandi es Director de Babel-Team, Internet Business Solutions

10 motivos para no crear una tienda virtual *

Las cifras del comercio electrónico en Brasil han hecho que no solamente las empresas del mundo físico hayan creado su brazo virtual en Internet, sino que han estimulado a muchos emprendedores brasileños a “entrar” en el mundo virtual.

No quiero tirar un “balde de agua fría” en las empresas o emprendedores que vislumbran en el comercio electrónico riqueza con poco trabajo, pero puedo citar al menos 10 buenos motivos para no crear una tienda virtual.


  1. El síndrome del sobrino

“Mi sobrino “manya” mucho de Internet y va hacerme un logotipo y una tienda virtual, bien simple.”


¡No entre!

Existen varios sistemas de tienda virtual para elegir. Propio o alquilado (discusiones aparte), elija uno que sea profesional, que transmita credibilidad y confianza al internauta y se esmere mucho en el diseño.


  1. Formas de pago

“Pretendo ofrecer a mi cliente la opción para pagar con “depósito bancario”, a mi nombre, en mi cuenta caja de ahorros.”


¡No entre!

Su cliente quiere pagar con comodidad, preferentemente con tarjeta de crédito.


  1. Stock

“Soy listo, primero voy a vender, luego recibir el pago y, después, comprar la mercadería de mi proveedor.”


¡No entre!

Para hacer eso usted necesita tener un proceso MUY aceitado con su proveedor, para recibir el producto rápido (en pocas horas) y con la garantía de él de que siempre va a tener el producto disponible para entrega inmediata. No siempre esto es posible.


  1. Envío

“No voy a hacer un contrato de consumo mínimo mensual con un proveedor de servicio de entrega para disminuir el costo del envío. Al fin y al cabo quien paga es el cliente.


¡No entre!

¿Usted pretende conquistar el cliente de otro comercio virtual ofreciendo un costo de envío mayor?


  1. Atención al cliente

“Pretendo responder los e-mails de mis clientes en cuanto llegue a mi casa de noche, después del trabajo.”


¡No entre!

E-mail, chat, helpdesk, teléfono y otras formas de atención tienen que estar a disposición de su cliente y la respuesta tiene que ser INMEDIATA.


Si usted no atiende la necesidad o duda de su cliente rápidamente, su competidor lo hará.


  1. Detalles del producto

“No tengo fotos y textos, estoy recolectando de algunos sitios de competidores.”


¡No entre!

La exhibición de un producto exige fotos de calidad, especificaciones técnicas completas, instrucciones de uso y, si fuera posible, video.


  1. Publicidad “paga”

“No voy a invertir en publicidad “paga”, conozco mucha gente que ya utilizó avisos con links patrocinados y no vendió nada.”


¡No entre!

Utilizar la herramienta para crear avisos con Google AdWords, por ejemplo, es muy fácil. Sin embargo, crear una estrategia, lamentablemente no es para cualquiera, es necesario mucha capacitación y experiencia. Contrate un profesional para eso y enfoque su trabajo en administrar su negocio.


  1. Publicidad “gratuita”

“Sólo voy a invertir en publicidad gratuita. No tengo dinero para desperdiciar con avisos pagos.”


¡No entre!

Aunque utilice publicidad “gratuita”, inclusive las redes sociales, siempre deberá haber alguien para crear y ejecutar las acciones de publicidad gratuita.


  1. Factura oficial

“Voy a comenzar a vender por Internet y, si me va bien, abro la empresa.”

¡No entre!

Tener una empresa formalizada es también una obligación con el cliente, que le va a exigir una factura oficial por el producto comprado.


  1. Planificación

“Creo que todos los motivos arriba mencionados son tonterías de especialistas y que es posible ser exitoso sin tenerlos en cuenta.”


¡No entre!

El primer paso es hacer el plan de negocios de su comercio virtual, aunque sea muy básico y simplificado.


Mi consejo final es:


¡Entre!

Trabaje seriamente, tome en consideración estos consejos y su tienda virtual tendrá todo para ser un éxito en Internet.


Tomado de Roberto Camargo, especialista brasileño en e-commerce, con permiso del autor. Traducción al español de Jorge Aldrovandi, Director de Babel-Team, Internet Business Solutions.